
Pueblo dedicado a la agricultura desde antaño, con apoyo siempre constante de la ganadería. Se supo mantener en tierras altas para trabajar los montes, que tanto alimentaron el desarrollo siderúrgico de tierras bizkainas.
Proveedor de madera desde siempre, su paisaje está marcado por sus bosques de pinos y eucaliptos.
También de tímidos reductos de robles y castaños, señales de una historia forestal muy común, muy nuestra, muy característica del pueblo vasco.
© 2009 Arrieta, un pueblo de altura. Ver créditos