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En situación de duelo la Navidad se vive como una contradicción. Los reencuentros, las celebraciones familiares pueden despertar rabia, añoranza, aflicción, incomprensión… Puede servir de ayuda:

  • Planificar: aumenta la sensación de control. Permite prevenir los imprevistos y posibilita la preparación de situaciones emocionalmente complejas.
  • Antes de los días de fiesta compartir necesidades y sentimientos entre familiares.
  • Participar todas y todos: niños y niñas, adolescentes, personas mayores...respetar turnos y validar emociones.
  • Consensuar las tradiciones que se mantendrán y las que cambiarán por este año: poner el árbol, los regalos, la ubicación en la mesa, las canciones...
  • Buscar una manera simbólica de recordar a la persona fallecida a lo largo de las fiestas. Para ello nos podemos apoyar en la creatividad de las y los más pequeños. Concretar el momento, de forma que el resto del tiempo el dolor sea más llevadero.
  • Los y las más jóvenes interiorizarán las actitudes de las y los adultos "¿Miedo a hablar de la muerte? ¿Cómo se expresa el dolor?"

Compartir el dolor nos permite vivir el duelo con más conciencia y confianza.